Para llegar a ser el líder de una industria aún por inventar, un artesano de la pasta fresca debe saber convertirse en un emprendedor de vanguardia, dotado de un instinto infalible.
Ésta es la historia de Giovanni Rana.

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1937

Desde el 15 de octubre de 1937, cuando nace en Cologna Veneta, cerca de Verona, Giovanni pone patas arriba a la familia Rana. Prefiere el trabajo manual en vez de estudiar y, en 1950, con tan solo 13 años, se une a sus hermanos en la panadería de la familia, en San Giovanni Lupatoto.
Giovanni aprende rápidamente los secretos de la elaboración del pan, pero el futuro que le espera es bien distinto del que todo el mundo había imaginado para él.

1960

Durante los casi diez años en el horno de la familia, Giovanni se da cuenta de que quiere seguir teniendo las manos en la masa pero, inspirado por el trabajo artesanal de las abuelas locales, su atención se traslada a un tipo concreto de pasta hecha a mano: los tortellini. Quel fiol xe mato (este chico está loco), dice incrédula la madre la primera vez que lo ve lidiando con huevos, harina y rodillo.

1962

El 28 de marzo, la fábrica de pasta Rana abre oficialmente sus puertas. Una gran meta para celebrar pero, detenerse ahora no es una opción. De hecho, dos manos para amasar los tortellini no son suficientes; pasan a ser, primero cuatro, después ocho, dieciséis, hasta que Giovanni entiende que es el momento de adoptar una nueva estrategia de crecimiento.
La pasta fresca hecha a mano, según una tradición italiana transmitida de generación en generación, está lista para convertirse en la pasta fresca elaborada a escala industrial.

1965

Las máquinas disponibles en aquella época resultan poco eficientes para el tipo de producción que Giovanni tiene en mente. Con la ayuda de ingenieros y mecánicos locales, diseña y construye nueva maquinaria, capaz de responder a la creciente demanda de volúmenes y variedades de pasta.
La inversión es importante y difícil de mantener, pero pronto da sus frutos: la producción aumentó de los 15 kg de tortellini por hora a centenas de kg por hora... ¡sin duda, demasiados para caber en la cesta de su motocicleta!
Para la pasta rellena de Giovanni Rana ha llegado la hora de prepararse para recorrer toda Italia.

1971

Empiezan los años setenta y la empresa necesita un fábrica más espaciosa. A Giovanni le viene espontáneo construirlo en San Giovanni Lupatoto, cerca de su nueva casa.
Durante estos años, no solo crecen los negocios, sino también la ambición de Giovanni y, al tiempo que se refuerza el apego por su propia tierra, también se abre paso la idea de ampliar la distribución de los productos Rana a nuevos mercados además del italiano.

1980

Las familias italianas ya adoran a Giovanni y sus tortellini cuando Gian Luca, su único hijo y actual Consejero Delegado, empieza a trabajar en la empresa. Igual que ha visto hacer a su padre, sueña en grande y, su primer objetivo, es llevar a toda Europa los productos Giovanni Rana y el gusto por la buena cocina italiana.
En pocos años, su sueño se hace realidad pero, con una clientela tan amplia, hace falta encontrar una nueva forma de darse a conocer y llegar directamente al corazón de la gente. La empresa empieza a invertir en publicidad, y Giovanni se presta a dar la cara.

1994

Giovanni Rana llega a España, donde es acogido con una calurosa bienvenida por los españoles que nunca había probado una pasta fresca igual.

2012

El sueño de la familia Rana de desembarcar en América con sus propios productos no solo se hace realidad, ¡sino que se hace todavía más grande! Abren, prácticamente al mismo tiempo, el primer establecimiento en Chicago y el primer restaurante en Nueva York, en el interior del exclusivo barrio de Chelsea Market.

2013

En 2013 Giovanni Rana cambia su pack a bolsa de papel para así poder reducir el plástico utilizado.

2018

Actualmente, Giovanni Rana sigue creciendo y expandiendose por más países ofreciendo la mejor pasta fresca y cumpliendo los sueños de una familia que no para de crecer…